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Reseña – Black Spikes «Ydos» – Mala baba lituana, vicios inconfesables y metal de altísima factura

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Hay gente que va por la vida intentando controlar sus vicios. Beber menos, fumar menos, gastar menos dinero en discos, dejar de mirar el móvil mientras está en el baño… y luego están Black Spikes que han decidido hacer exactamente lo contrario: coger los vicios humanos, ponerles nombre, convertirlos en demonios y dedicarles un disco entero. 

Terapia lituana. 

Sin psicólogo. 

Con guitarras.

Todo bien.

Black Spikes llegan desde Lituania con Ydos, publicado el pasado 28 de agosto  por Napalm Records, y segundo larga duración de una banda que debutó en 2020.

El quinteto lo forman Agni a las voces, Yaga a la guitarra y los elementos electrónicos, Mazvis a la otra guitarra, Sime al bajo y Titas a la batería.

Cinco personas que esta vez, aparentemente se reunieron y llegaron a una conclusión muy sensata: 

“Vamos a hacer un disco sobre los aspectos más chungos del ser humano”. 

Y, por algún motivo, nadie llamó a la policía.

Y menos mal.

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La portada ya avisa. Una figura se levanta sobre diez cuerpos pálidos y entrelazados, representando los diez vicios que recorren el álbum.

No hace falta ser Sherlock Holmes para comprender que aquí no vamos a encontrar canciones sobre salir a tomar unas cañas y volver temprano.

Lo estupendo es que Ydos no se comporta como un disco conceptual de esos que necesitan un manual de instrucciones, tres cafés y una licenciatura en simbología para entenderlos. 

La historia está ahí, pero la música manda. Y vaya si manda.

Black Spikes tienen la saludable costumbre de negarse a quedarse quietos dentro de una etiqueta. Hay metal moderno, momentos progresivos, electrónica, groove, pasajes extremos, melodías, atmósferas oscuras y un componente casi ceremonial que aparece cuando menos te lo esperas.

Una canción puede parecer que está preparando una ejecución pública y, unos segundos después, aparecer una voz femenina limpia flotando por encima de las guitarras como si alguien hubiera abierto una ventana en mitad del apocalipsis.

Y ahí está una de las grandes armas del álbum: el contraste.

No todo es correr hacia delante con el doble bombo echando humo. Hay calma, espacios, tensión y momentos casi cinematográficos. 

Pero nunca terminas de fiarte de ellos. Cuando parece que puedes respirar, alguien vuelve a enchufar la trituradora.

Agni merece capítulo aparte. Las letras están prácticamente enteras en lituano, idioma que probablemente no dominamos ni los que sabemos pedir cerveza en seis idiomas, pero da igual. 

Su voz consigue transmitir perfectamente la emoción. Pasa de melodías limpias y expresivas a guturales intensos con una naturalidad considerable. No necesitas entender cada palabra cuando quien las canta consigue que parezcan importantes.

Por ahí van desfilando “Zelvar”, “Revana”, “Apatija”, “Aurea”, “Senas Demonas” y el resto de esta fauna demoníaca, sin necesidad de funcionar todas con el mismo molde. 

Algunas golpean más directamente, otras se toman su tiempo, algunas parecen mirar al abismo y otras parecen directamente estar haciendo la mudanza dentro de él.

Y después está “Dulkės”, que para mí es una manera cojonuda de cerrar el asunto. 

Tiene ese equilibrio entre oscuridad, contundencia y calma que resume bastante bien lo que ha hecho la banda durante todo el álbum. 

No necesitas terminar con una explosión nuclear para dejar huella. A veces basta con saber cuándo apretar y cuándo dejar que la atmósfera haga el trabajo sucio.

Porque Ydos tiene precisamente eso: personalidad. No parece un ejercicio de “vamos a meter todos los ingredientes que están de moda”. Los elementos están puestos al servicio de las canciones y, sobre todo, de una identidad propia.

BLACK SPIKES – DULKĖS (Official Video) | Napalm Records

Es un disco oscuro, pero no aburrido. Pesado, pero no plano. Melódico, pero sin azúcar. Conceptual, pero sin ponerse a repartir carnés de intelectualidad por la puerta.

Y, sobre todo, tiene algo que siempre agradezco: ganas de jugar.

Black Spikes han cogido diez vicios humanos, los han sentado alrededor de una mesa, les han dado instrumentos y han dejado que se peleen entre ellos. El resultado es un álbum que puede pasar de la delicadeza a la hostia en cuestión de segundos y que, contra todo pronóstico, consigue que semejante cóctel tenga sentido.

Ydos es una película oscura rodada en algún bosque lituano a las cuatro de la mañana. Hay demonios, hay barro, hay electrónica, hay guitarras afiladas y probablemente alguien ha perdido un zapato.

Pero también hay canciones.

Y bastante buenas.

El mayor vicio sería no escucharlo.


Texto: Edu Conde España