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[Reseña] Obsesión Fatal «Nuestra Huella» – Mucho que decir desde Barakaldo sin fecha de caducidad, 22 años eskupiendo verdades como puños!

Obsesion fatal portada

¿Quién dijo que el punk rock había muerto o que se había «apijotado»? Los que piensen así, es que no han pisado las calles por el Margen Izquierda en su puta vida.  

Veintidós años en la brecha, tragando humo y gasolina de furgoneta, kilómetros de carretera en los escenarios más oscuros se resumen en este nuevo trayazo de los de Barakaldo. 

 

Obsesión Fatal está de vuelta con Nuestra Huella, un LP editado en plástico negro por la gente de Demons Punk Records que viene a demostrar que los años no te ablandan si tienes las venas llenas de calle y barro. 

Olvida los experimentos raros o las bandas que se venden al postureo de los  festivales pijos. Esto es punk rock vasco de la vieja escuela, con los pies bien  puestos en el suelo y el acelerador a tope, pero con un sonido arrollador y bestial que te vuela la cabeza desde la primera nota del disco, gracias a  Chromaticity Studios. Las guitarras entran como balas y la rítmica es una puta  apisonadora lista para un pogo en sus directos. 

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Nuestra Huella comienza directo al cuello escupiendo fuego con «Sincera Actitud», si querías una carta de presentación que defina qué es Obsesión Fatal en pleno  2026 escucha este tema.

Desde el primer segundo, los de Barakaldo pisan el acelerador con un riff de  genética 100% vasca que funciona como un tiro a la cabeza. Las guitarras  crujen impecable, pero es en el estribillo dónde el tema explota para  convertirse en todo un himno, de esos que nacieron para ser coreados con el puño en alto . 

«Nuestra Huella», tema que da nombre al álbum, una proclama de resistencia callejera y  dignidad obrera, la banda tira de galones e invita al micrófono a Fernando Madina  (Reincidentes), logrando un sonido en las voces entre el punk rock clásico de  barricada y el sonido moderno de la banda.  

Grabado con una pegada deskomunal en los Chromaticity Studios, el tema  destaca por su ritmo galopante y un estribillo de esos qué se pegan para cantar  a pleno pulmón.

«Perros de Reserva» es uno de los temas más cínicos y afilados del LP  destacado por un ritmo kriminal y guitarras que crujen con precisión. El sencillo adopta los códigos del cine negro y la traición callejera para entregar  una joya oscura y cinematográfica dentro del disco. 

Hasta llegar a «Salté», el disco destacaba por golpear directo a la cabeza, «Salté» es la bala reflexiva y melódica de Nuestra Huella. Este tema funciona  como el catalizador emocional del álbum, bajando levemente las revoluciones  para apostar por un enfoque de punk rock más melódico , muy maduro, dónde  las guitarras cogen un protagonismo impresionante , sin perder la rítmica de la  banda. 

El disco es una cuadrilla vasca, y las colaboraciones son dinamita pura. En «¿Y  Ahora Qué?» se junta el hambre con las ganas de comer cuando entra a degüello la voz atroz de Asier (Porco Bravo), metiendo un chute de rock sucio y makarra que te romperá el cuello en los pogos.  

«Cicatrizado del Dolor» Aquí no hay postureo, aquí hay sudor, hay mucha rabia y hay letras que duelen porque hablan de la cruda realidad de la calle,y de las  hostias que te da la vida para levantarse de nuevo. 

Tampoco se bajan las revoluciones en «Gatos Callejeros», poesía de noches  largas sin dormir, de barra de bar y asfalto húmedo que se te pega a las botas a fuego rápido un ritmo electrizante de principio a fin. 

«Vieja Guardia», puro orgullo de barrio, Punk contundente y pegadizo  dedicado a todos los supervivientes de la escena y todo a un ritmo  endiablado de principio a fin. 

«Cuenta Atrás» tema que cierra este magnifico LP de la banda con un temazo instrumental acelerado de principio a fin con esa esencia a cine negro, a un ritmo enloquecedor.

Nuestra Huella no viene a inventar nada nuevo, ni falta que le hace. Viene a  recordar de dónde venimos y por qué seguimos aquí. Es un disco  honesto, hecho con mucho cariño y con un par de cojones, parido por y para  la gente de barrio. La huella de Obsesión Fatal queda grabada a fuego. 


Texto: Abel Grcia.