CRONICAS

Crónica fiestas de Bellvitge con Hungry Wolf – Zeimers y Bestia Parda – Una Fiesta Mayor kilométrica, una carpa de circo (sin circo) y frenéticos sonidos de extrarradio

 

(Tenéis todas las fotos al final de la crónica)

El sábado 12, en plena fiesta mayor de Bellvitge, volvimos a reunirnos alrededor de una de las pocas tradiciones humanas que todavía merecen la pena: juntar a tres bandas, enchufar los amplificadores y comprobar cuánto ruido puede generar un barrio antes de que alguien llame a la policía.

El menú tenía tres nombres: Hungry Wolf, Zeimers y Bestia Parda. Tres grupos locales dispuestos a demostrar que para tocar rock no hace falta haber nacido en Londres, llevar una chupa comprada en Camden ni tener un primo que conozca a alguien de una discográfica. Basta con tener canciones, ganas y unos cuantos vatios. Lo demás es decoración.

Y allí estábamos. Orejas preparadas, cerveza en posición estratégica y el cerebro convenientemente desconectado.

HUNGRY WOLF

Los Hungry Wolf fueron los encargados de iniciar las hostilidades, con un escenario todavía un poquito frío y, sobre todo, demasiado vacío para ser el día “ Grande ” de la Feria . Cosas de la  (Contra) Programación.

Pero ellos hicieron lo que debe hacer una banda cuando tiene delante más espacio que público: tocar como si hubiese trescientas personas y no mirar demasiado hacia los huecos.

Arrancaron con “Garage School”, instrumental de aroma surfero que puso la maquinaria en marcha, y a partir de ahí fueron soltando cañonazo tras cañonazo: “Coming Rain”, “Don’t Fuck My Way” y esa maravillosa “Baby Garage” que ya debería venir con una señal de peligro pegada al ampli.

Hubo un pequeño cambio de tercio con “El Blues del Pasillo”, vacilona y con ese aire noventero, antes de volver al carril con “Gonna Be Alright” y “Born to Kill You”.

Y hay algo que me pasa con esta banda cada vez que la veo: me gustan más que la vez anterior. Los veo más compactos, más sueltos, más seguros y, sobre todo, sonando cada vez mejor.

 Como si el grupo todavía estuviera descubriendo hasta dónde puede llegar sin haber encontrado aún el cartel de “fin de trayecto”.

A mitad del concierto llegaron “Good Times” y la buenrollera “Situations”, antes de enfrentarse a su particular versión de “Helter Skelter”, de The Beatles.

Y en medio de todo apareció uno de esos momentos que la música en directo regala sin avisar. 

Cuando el Rubio me agradeció la donación de “I Wanna See You”, yo intentaba esconderme entre el público víctima de una timidez extrema que me acompaña desde pequeño.

Gracias, hermano. Se te quiere mucho ( y lo sabes..)

La recta final llegó con el cañonazo de “Tell Me” y dos clásicos para rematar: “Your Anarchy” e “Inadaptado Blues”, también conocido como “Blues del Virolo”.

Y cuando parecía que ya estaba todo dicho, todavía quedaba “Burn in the City” para echarle gasolina al asunto.

Gran concierto de Hungry Wolf. Una banda en plena línea ascendente, cada vez más compacta y con la sospechosa sensación de que todavía no hemos visto su techo creativo.

Si aún no los habéis visto en directo, la próxima vez no os los perdáis. Luego no digáis que nadie os avisó.

 

ZEIMERS

Sin demasiado tiempo que perder, entraron en escena Zeimers con esa inclasificable puesta en escena que ya deja claro que aquí las instrucciones vienen sin traducir.

De entrada, una cosa: son una banda increíble, súper originales y muy, muy divertidos. Y además tienen esa capacidad bastante cabrona de conseguir que estés saltando mientras te preguntas exactamente qué demonios estás viendo.

Empezaron con “Kids” y enseguida nos pusieron a saltar y a reír con la divertidísima “Gay Chicken (Medio Pollo)”, para rematar la jugada con la irreverente “Pupitre”.

Tres canciones y ya habían conseguido tener al público metido en el bolsillo y al bolsillo probablemente pidiendo auxilio.

Zeimers transitan por los senderos del grunge y el garage más visceral, pero lo hacen sin dejarse encerrar dentro de ninguna etiqueta. Al frente, la creatividad de Patri, mientras Víctor despliega sobre el escenario una energía telúrica que parece funcionar con algún tipo de combustible que todavía no ha sido aprobado por la Unión Europea.

Siguieron con “Somebody” y “Nah Nah Nah”, hasta que llegó “Yonkis en la Calle”.

Cruda. Visceral. Sarcástica.

Un temazo de esos que se te agarran como el veneno y luego se quedan dando vueltas por dentro aunque ya hayas salido del recinto.

También nos regalaron un tema inédito, “Let It Go”, antes de entrar en la recta final con “Tonite”, contagiosa, energética y condenadamente pegadiza.

Y aquí aparece una constante en Zeimers: fabrican canciones que se te meten en la cabeza sin pedirte permiso y uno no sabe exactamente por qué.

Después llegaron “Your Birthday” y “Do You Think”, con la que cerraron una actuación que me dejó bastante más que sorprendido.

Hacía tiempo que no los escuchaba en directo. La primera vez ya me parecieron una propuesta original y tremendamente divertida. Pero esta vez directamente me volaron un poco la cabeza.

Y eso, tratándose de una banda que parece haber decidido que la normalidad es un concepto perfectamente prescindible, ya es decir bastante.

Deseando volver a escucharlos en directo.

 

BESTIA PARDA

Y por fin llegó Bestia Parda.

Y aquí tengo un problema: con esta banda siempre tendré algo especial. Aparte de que sus miembros son casi de la familia, existe una especie de amor de larga duración que ha atravesado distintas etapas: entusiasmo, cercanía, alejamiento, reencuentro… y ahora este volver a acercarse con un cariño antiguo.

Empezaron con “Autodefensa” (.. antes violenta, que violada y muerta..)  alegato feminista al estilo Bestia Parda, descargando mala baba y decibelios desde el primer minuto. 

Esta nueva versión de Bestia Parda se mueve por terrenos más street punk. Han perdido quizá una parte de aquel sentido festivo primigenio, pero a cambio han ganado contundencia, músculo y una capacidad bastante impactante para montarla pero bien.

“Más Vino”,“AK-47” y  “Suenan las sirenas” fueron dejando claro que aquí  no veníamos precisamente a repartir abrazos.

Después llegaron “Matarratas”, la coreable “ El amigo Kale” y  “Guillotina”.

Punk sin demasiados adornos y con los dientes apretados.

En “Despierta”, ( bueno y en todas..) Komino hace lo que le da la gana con la guitarra solista.  Vaya máquina.

No podían faltar los clásicos: “Villanpsyco”, con su correspondiente cariñito a los Borbones, y “Malas Bestias”, ese himno de periferia “..estos puños cuidan de mí, cuidan de ti..”

Aquello debería haber sido el fin de fiesta.

Debería.

Pero Lubi decidió que tenía que ser Funcionario..

Y,así, después de trolear un poco al personal, pusieron definitivamente punto final a la actuación..

¿Qué decir de Bestia Parda?

Pues siguen siendo una banda enorme. Carisma, buenas letras y ahora, además, buen sonido.. 

Una banda tremenda que lleva treinta años riéndose de todo y gritando contra todo.

Quizá sin la continuidad que hubiese debido tener, pero siguen siendo, sin necesidad de medallas ni rankings, de lo mejor que hay en el punk de este país..

Y entonces se acabó el jolgorio.

Se apagaron los amplificadores, la gente fue recogiendo los restos de la noche y Bellvitge volvió poco a poco a su estado natural.

Yo volví a casa feliz.

No porque hubiese asistido a ninguna epifanía musical, ni porque hubiese descubierto la pólvora, ni porque el rock fuese a salvarnos de nada.

Volví feliz porque había visto a tres bandas amigas hacerlo tremendo ahí arriba y conseguir algo bastante más importante de lo que parece: hacernos disfrutar como cabrones durante unas horas.

Y quizá la felicidad sea poco más que eso.

Encontrarte una noche cualquiera, en un escenario cualquiera, con gente que quieres, canciones que te gustan y unos cuantos amplificadores haciendo el suficiente ruido como para que durante un rato todo lo demás deje de importar.

Tres bandas. Un barrio. Un sábado. Y las orejas todavía pitando de camino a casa.

A veces no hace falta mucho más.

Mi agradecimiento infinito como siempre al gran Maese Antonio Benítez por su generosidad al cederme tremendas fotos, y por todo en general.. no abundan en el mundo personas como él.. 

Un abrazo enorme.


Crónica y fotos: Edu Conde


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