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[Reseña] Kingcrown «Moonfall» – El orgullo del Heavy/Power Metal francés sigue muy vivo

Tengo que reconocer que hay escenas musicales a las que les guardo un cariño  especial, y la francesa es una de ellas. Cuando hablamos de heavy/power metal  melódico, es inevitable que me vengan a la cabeza nombres como Heavenly o  Fairyland, bandas que me han regalado grandes momentos y que forman parte de  esa conexión personal que mantengo con el género. Por eso, cada vez que llega a  mis manos un trabajo procedente de Francia que apuesta por las melodías, los  estribillos poderosos y ese espíritu épico tan característico, lo afronto con una  predisposición especial. 

Kingcrown portada

 

En esta ocasión le toca el turno a Kingcrown, formación que nació bajo el nombre  de Öblivïon y que, desde 2018, ha ido construyendo su camino dentro del  heavy/power metal europeo. Con Jo Amore a la voz, David Amore a la batería,  Sébastien Chabot al bajo y Ced Legger y Bob Saliba a las guitarras, la banda  regresa con «Moonfall», un álbum publicado el 4 de septiembre de 2026 a través  de Rockshots Records. Diez canciones en las que el grupo combina heavy metal  clásico, power metal melódico, grandes estribillos y una producción moderna a  cargo de la propia banda, con mezcla y masterización de Simone Mularoni en  Domination Studios.  

Y después de varias escuchas, tengo bastante claro que Kingcrown sabe muy bien  qué terreno pisa. No estamos ante una banda que pretenda reinventar el género,  pero tampoco hace falta hacerlo cuando se tienen buenas composiciones,  músicos solventes y esa capacidad para construir canciones que entran con  facilidad y te invitan a subir el volumen. 

Un viaje por el metal melódico 

El álbum arranca con «Moonfall», el tema que da título al disco y una declaración  de intenciones en toda regla. Desde el comienzo se percibe esa combinación de  potencia, melodía y épica que define el trabajo. La voz de Jo Amore tiene el  carácter necesario para desenvolverse en este terreno, mientras que las guitarras  construyen un muro de sonido que no pierde de vista los estribillos. Es una  apertura que deja buenas sensaciones y que, personalmente, me hace pensar en  todo aquello que me sigue atrayendo del power metal europeo. 

Además, «Moonfall» es uno de esos temas que imagino funcionando  especialmente bien en directo. Tiene ese componente épico y melódico que invita  a levantar los puños, acompañar los estribillos y dejarse llevar por la energía de la  banda. No me extrañaría que terminara convirtiéndose en uno de los momentos  más celebrados de sus conciertos.

Con «Nothing», Kingcrown introduce un matiz más oscuro, tanto por su  planteamiento como por la temática que desarrolla. La canción aborda la figura  de una mujer artificial, aparentemente perfecta, pero vacía de sentimientos,  dentro de un universo en el que la tecnología y la deshumanización ocupan un  lugar central. Musicalmente, el grupo mantiene la contundencia de las guitarras y  vuelve a apostar por una melodía vocal que busca enganchar desde las primeras  escuchas. 

Para mí, es otro de los puntos fuertes del álbum. Tiene personalidad, un estribillo  que puede quedarse fácilmente en la cabeza y una combinación de oscuridad y  melodía que le sienta muy bien. Si tuviera que elegir dos canciones para  comprobar cómo responde el público a este nuevo material, me quedaría  precisamente con «Moonfall» y «Nothing». Las dos tienen argumentos suficientes  para funcionar muy bien en directo, aunque por motivos diferentes: una por su  carácter épico y la otra por ese enfoque más oscuro y pegadizo. 

«We Are Kingcrown» es toda una declaración de identidad. Basta con escuchar su  planteamiento para entender que la banda quiere reivindicar el metal como una  experiencia compartida. Es directa, enérgica y tiene ese espíritu de himno que  invita a participar. El estribillo está pensado para que el público responda y coree  el nombre del grupo, algo que puede convertirla en una pieza especialmente  efectiva sobre el escenario. Quizá no sea la composición más compleja del disco,  pero cumple perfectamente con su propósito. 

Pincha sobre la imagen para ver el vídeo del tema «We Are Kingcrown»

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En «A Thousand Years» encontramos una vertiente más expansiva y melódica. La  canción deja respirar a las melodías y busca una sensación de amplitud que  encaja con el componente épico del álbum. Aquí vuelve a destacar la capacidad  de Kingcrown para equilibrar la potencia instrumental con una interpretación  vocal que intenta mantener la emoción en primer plano. 

«Rise of the Machines» nos lleva hacia un terreno más agresivo, con una temática  que conecta con las preocupaciones tecnológicas presentes en el concepto del  disco. Las guitarras adquieren mayor protagonismo y la canción transmite una  sensación de urgencia que contrasta con los momentos más melódicos del  álbum. Lo interesante es que Kingcrown no renuncia a su identidad: incluso  cuando endurece el sonido, sigue buscando ese estribillo reconocible que permite  que la canción no se convierta simplemente en una sucesión de riffs. 

Con «All United», la banda recupera el espíritu colectivo y festivo del heavy metal.  Es una canción construida alrededor de la unión, la resistencia y la fuerza de  avanzar juntos. Tiene ese punto de optimismo que tantas veces ha acompañado al  género y que, bien llevado, puede convertirse en un recurso muy efectivo para  conectar con el público. Es fácil imaginarla formando parte de un repertorio en el  que se busque mantener la energía y la participación de principio a fin.

«Lost Horizon» apuesta por una dimensión más atmosférica y aventurera. La  melodía tiene espacio para desarrollarse y la canción transmite esa sensación de  viaje que encaja tan bien con el power metal. Es uno de los momentos en los que  el álbum se permite ampliar sus horizontes sin perder la accesibilidad que  caracteriza al conjunto. 

Llegamos a «Oblivion Resilience», un título que parece establecer un vínculo con  la trayectoria anterior de la banda y su etapa como Öblivïon. Musicalmente, el  disco mantiene aquí su equilibrio entre fuerza, melodía y una interpretación que  busca conservar el carácter épico. Es también una buena muestra de la  continuidad de Kingcrown: aunque el proyecto haya evolucionado y consolidado  una identidad propia, sus raíces siguen estando presentes. 

«Back to the 80’s» nos devuelve a una época que continúa ejerciendo una enorme  influencia sobre el heavy metal. El propio título invita a mirar hacia atrás, hacia  aquellos años en los que las melodías, los riffs y los estribillos de gran impacto  definieron buena parte de la identidad del género. En el contexto del álbum,  funciona como un guiño a esa tradición que Kingcrown no tiene ningún problema  en reivindicar. 

El cierre llega con «Beyond the Stars», una canción que mantiene la dimensión  melódica y épica del trabajo. Es una manera coherente de poner punto final a un  álbum que ha apostado por la contundencia sin olvidar la importancia de las  melodías. Kingcrown no necesita cambiar radicalmente de registro para cerrar el  recorrido: se mantiene fiel a su propuesta y a las señas de identidad que ha ido  desarrollando a lo largo de los diez temas. 

Una producción a la altura de las composiciones .Uno de los aspectos que más me convencen de *Moonfall* es la claridad con la  que se presenta el conjunto. La producción permite que las guitarras tengan  fuerza, que la voz ocupe su espacio y que las melodías y los estribillos mantengan  el protagonismo. Simone Mularoni, responsable de la mezcla y la masterización,  aporta un acabado potente y definido, adecuado para un disco que necesita  combinar la contundencia del heavy metal con la precisión del power metal  melódico.  

Kingcrown banda

También me parece acertado que Kingcrown no se pierda en una búsqueda  excesiva de complejidad. Hay solos, riffs, cambios de intensidad y momentos  épicos, pero el objetivo principal sigue siendo construir canciones. Y eso, en un  género en el que a veces se confunde la velocidad con la composición, es algo  que agradezco. 

La voz de Jo Amore es otro de los elementos que aportan personalidad al  resultado. Su interpretación tiene fuerza y un punto áspero que contrasta con la naturaleza melódica de las composiciones. No es una voz que busque  únicamente la limpieza o la espectacularidad técnica, sino que aporta carácter y  una identidad reconocible a las canciones. 

Conclusión 

Después de escuchar *Moonfall*, tengo que decir que Kingcrown me ha dejado  una sensación muy positiva. Quizá sea por ese cariño histórico que le tengo al  heavy/power metal francés, por los recuerdos que me traen bandas como  Heavenly o Fairyland, o simplemente porque disfruto cuando un grupo sabe  combinar melodía, contundencia y estribillos que permanecen en la cabeza. Sea  como sea, este disco ha conseguido conectar con esa parte de mí que sigue  disfrutando del power metal hecho con convicción. 

«Moonfall» y «Nothing» son, para mí, dos de los grandes argumentos del álbum y  dos canciones que pueden crecer todavía más cuando la banda las lleve al  directo.** La primera por su épica y su capacidad para levantar al público; la  segunda por su oscuridad, su gancho y su fuerza melódica. 

En definitiva, *Moonfall* es una buena noticia para quienes seguimos disfrutando  del heavy/power metal europeo y sentimos una conexión especial con la escena  francesa. Un disco que mira a las raíces del género, mantiene viva esa tradición  melódica y demuestra que todavía hay espacio para hacer metal potente,  accesible y con personalidad. 

Y si, como me ocurre a mí, guardáis un cariño especial a bandas como Heavenly o  Fairyland, creo que merece la pena darle una oportunidad a Kingcrown. Porque  hay sonidos que nunca dejan de acompañarnos y discos que, sin necesidad de  cambiar nuestra forma de entender la música, nos recuerdan por qué nos  enamoramos de ella en primer lugar. 

Listado de canciones

  1. Moonfall 
  2. Nothing 
  3. We Are Kingcrown 
  4. A Thousand Years 
  5. Rise of the Machines 
  6. All United
  7. Lost Horizon 
  8. Oblivion Resilience 
  9. Back to the 80’s 10. Beyond the Stars

Texto: Abbatttthhhhh