Entrevista – Ana Laballo – «Si una banda me transmite, me parece buena y tiene algo que decir, me da bastante igual la etiqueta que lleve».

Algoderock: Hola Ana primero muchas gracias por aceptar esta entrevista, eres la directora de la agencia Laballo Comunicación, tengo entendido que desde 2003, ¿cómo surgió este proyecto?
Ana Laballo: Bueno, aquí hay una pequeña confusión: 2003 no es el año en que fundé Laballo Comunicación, sino el año en que empecé a trabajar profesionalmente en la industria musical. Aunque mi relación con la música y con este mundo empezó bastante antes, cuando tenía 16 años, haciendo mis primeros trabajos de periodismo y colaborando como manager con bandas emergentes.
Entré a trabajar en Matarile como responsable de prensa y comunicación. Era una promotora con una actividad enorme: organizaba el festival Viña Rock, gestionaba la Sala Repvblicca de Valencia y producía y organizaba infinidad de conciertos en fiestas patronales y eventos por toda España, entre ellos la Feria de Albacete.
Aunque entré específicamente en el área de prensa y comunicación, aquella etapa fue una auténtica escuela para mí. Poco a poco fui involucrándome en otras áreas y aprendiendo cómo funciona una producción desde dentro: conciertos, artistas, giras, producción, logística… Todo ese aprendizaje después ha sido fundamental en mi carrera.

Y después de esa etapa decidí dar el salto y empezar a trabajar por mi cuenta. Mi primera promoción como freelance fue en 2004, con el disco 28.000 puñaladas de Marea para DRO, y fue un comienzo difícil de mejorar: hicimos la promoción nacional del disco, con presentaciones y firmas en diferentes ciudades y entrevistas con medios de toda España, y el álbum consiguió el disco de oro en la segunda semana de estar a la venta.
Y siempre digo que fue un disco de oro de los de antes, cuando hablar de 50.000 copias vendidas significaba realmente vender 50.000 discos. (Risas).
A partir de ahí, gracias también al boca a boca, empecé a trabajar sin parar en promoción de discos, conciertos, giras y festivales. Con los años fui ampliando mi actividad hacia la producción y también hacía trabajos como road manager y tour manager, además de hacer de host de artistas internacionales que vienen a España: recibirles, acompañarles durante su estancia y estar pendiente de que todo funcione y de que se sientan cómodos.
Creo que toda esa experiencia es lo que define hoy mi manera de trabajar. No conozco la industria únicamente desde la comunicación, sino que he tenido la oportunidad de vivirla desde diferentes lados. Y eso me permite entender muy bien las necesidades de un artista, una promotora, un festival o un medio.
Laballo Comunicación ha ido creciendo conmigo durante todos estos años, pero manteniendo siempre una forma de trabajar muy personal: implicarme de verdad en los proyectos, cuidar mucho las relaciones y, sobre todo, trabajar con gente y con música que me motive.
Algoderock: En Laballo Comunicación abarcas estilos musicales diferentes, pero el Metal veo que es lo principal, ¿de dónde te viene el gusto por el Heavy Metal?
A.L: El rock y el metal forman parte de mi vida desde hace muchísimos años, pero hay un momento que para mí fue especialmente importante: el Metalmanía 2003, en Villarrobledo.
Fue, además, mi primer festival internacional trabajando profesionalmente en la música, y el cartel era impresionante: Iron Maiden, Slayer, Motörhead, Blind Guardian, Sepultura, Nightwish, Dio, Saxon, Kreator… Yo ya había escuchado a muchas de esas bandas, pero verlas en directo cambió completamente mi relación con esa música. Muchas bandas que hasta entonces simplemente me gustaban pasaron a convertirse en auténticas referencias para mí.
A partir de ahí descubrí todavía mucho más el mundo del metal y creo que puedo decir que soy bastante metalera. De hecho, probablemente me considero más metalera que heavy. Me gustan muchísimo bandas como Pantera, Slayer, Slipknot, Korn o Kreator, y podría hacer una lista interminable.
Pero tampoco me gusta demasiado encasillarme. Me gustan muchísimas bandas y diferentes géneros dentro del rock y del metal. Al final, lo que busco es calidad musical. Si una banda me transmite, me parece buena y tiene algo que decir, me da bastante igual la etiqueta que lleve.
Además, profesionalmente he trabajado con estilos muy diferentes: rock, metal, punk, hard rock, rap, hip-hop y otros géneros. Creo que esa diversidad también es importante y, de hecho, es una de las cosas que más disfruto de mi trabajo.
Pero sí, si me preguntas qué música forma parte de mí de una manera especial, el metal estaría sin ninguna duda entre las primeras respuestas.
Algoderock: He visto que este verano has venido a trabajar al Starlite aquí en Marbella, ¿qué te parece tanto el recinto como el cartel y su organización?
A.L: He tenido la oportunidad de trabajar en Starlite en varias ocasiones, acompañando y trabajando con diferentes artistas, y la verdad es que siempre me ha parecido un proyecto muy interesante, porque tiene una identidad y un concepto bastante diferentes a los festivales con los que suelo trabajar habitualmente.
Además, para mí hubo algo especialmente bonito en esta última etapa. Después de conocerme y verme trabajar en varias ocasiones con los artistas, Sandra tuvo el detalle de proponerme que trabajara con ellos, ya fuera próximamente o de cara a futuras colaboraciones. Para mí fue un auténtico honor que se fijara en mi trabajo y que quisiera contar conmigo.
En esta ocasión no pude aceptar porque ya tenía mi calendario profesional comprometido con otros proyectos y no podía asumirlo con la dedicación que un proyecto como Starlite merece. Pero, por supuesto, no descarto que podamos trabajar juntos en el futuro.
El recinto me parece espectacular y está muy cuidado en todos los sentidos. A nivel de producción y organización también me parece muy profesional. Se nota que detrás hay muchos años de experiencia y un equipo muy grande trabajando para que todo funcione.
Y el cartel me gusta precisamente por su diversidad. Hay artistas y estilos muy diferentes, desde grandes nombres internacionales hasta artistas nacionales, y eso permite llegar a públicos muy distintos.
Para mí también es interesante poder trabajar en entornos así porque, aunque llevo muchos años en la industria y he pasado por festivales y proyectos de formatos muy diferentes, siempre aprendes algo cuando sales de tu entorno habitual.
Y además, cuando llevas tantos años trabajando en esto, aunque estés allí por trabajo, es inevitable que estés mirando cómo funciona todo: la producción, los tiempos, la atención al artista, los medios, el público… (Risas). Es un poco deformación profesional.

Algoderock: Has trabajado estos últimos años con grandes artistas a nivel tanto nacional como internacional, seguro que tienes multitud de anécdotas, ¿alguna que puedas contarnos?
A.L: Tengo muchísimas y algunas directamente no se pueden contar. (Risas).
Una de las cosas más bonitas de mi trabajo es precisamente tener la oportunidad de conocer y trabajar de cerca con artistas a los que has admirado durante años. Y cuando estás con ellos fuera del escenario descubres que, detrás del personaje y del nombre, hay personas con las que puedes llegar a tener una relación muy cercana.
He tenido la suerte de trabajar como host con artistas internacionales que son auténticas leyendas. Por ejemplo, Joe Perry, de Aerosmith; Gene Simmons, de Kiss; y, más recientemente, Ronnie Wood, de The Rolling Stones. En esos casos estás con ellos prácticamente desde que llegan hasta que se marchan: les recibes, les acompañas, coordinas sus necesidades con producción, estás pendiente de los medios y, en definitiva, intentas que durante su estancia todo funcione y que ellos puedan estar tranquilos y centrados en su trabajo.
Y ahí es donde se producen también momentos muy especiales, porque terminas compartiendo con ellos situaciones muy cotidianas que el público nunca ve. A veces estás hablando con una auténtica leyenda del rock y, al cabo de un rato, la situación es tan normal que casi te olvidas de quién tienes delante. (Risas).
Lemmy, por ejemplo, fue una persona especialmente importante para mí y alguien de quien aprendí muchísimo. Poder conocer a artistas así más allá del escenario es algo que me llevo para siempre.
Después de tantos años también he aprendido que los grandes artistas no son necesariamente los que tienen el nombre más grande, sino muchas veces los que tratan bien a la gente que trabaja a su alrededor. Y eso dice muchísimo de una persona.
Algoderock: Te sigo en redes sociales y he visto tu faceta de D.J., ¿Pinchas siempre música Metal?, ¿cuáles son los temas y grupos que no pueden faltar en una sesión tuya?
A.L: No, para nada. (Risas). Mis sesiones son bastante rockeras, pero dentro del mundo del rock abarco muchísimos estilos. Puedo pasar por hard rock, heavy, metal, punk rock, post-punk, new wave, grunge, rock alternativo, indie e incluso rap, dependiendo mucho del sitio y del público. Y, si me apuras, hasta drum and bass. (Risas).
Puedo pinchar desde AC/DC, Guns N’ Roses, Metallica, Iron Maiden, Motörhead, Black Sabbath, Judas Priest, Ozzy o Dio, hasta The Offspring, Green Day, Ramones, Rammstein, System of a Down, Marilyn Manson, Linkin Park, Korn o Slayer.
Y también me gusta mucho recuperar grupos y canciones de otras épocas que quizá la gente no espera encontrarse en una sesión, como The Cult, The Cure o U2. Al final, lo importante para mí es que sea buena música y que funcione en la pista.
No tengo una lista cerrada de canciones que tengan que sonar siempre. Evidentemente hay bandas que aparecen con frecuencia, pero para mí pinchar no consiste simplemente en poner las canciones que te gustan. Hay que leer la pista, saber cuándo subir la energía, cuándo cambiar de estilo y, sobre todo, conseguir que la gente disfrute.
De hecho, yo ni siquiera me considero DJ. (Risas). Al final me limito a poner canciones. Pero si hay algo que creo que puede apreciar la gente que viene a mis sesiones es que lo vivo y lo disfruto como nadie. No paro de bailar mientras pincho, hasta el punto de que cada vez que pincho suelo perder un kilo. (Risas).

Algoderock: Has trabajado este verano en varios festivales a nivel nacional, ¿es tan duro como parece?
A.L: Sí. (Risas). Y probablemente desde fuera parece incluso menos duro de lo que realmente es.
Un festival es muchísimo más exigente de lo que la gente puede imaginar. Prácticamente no duermes, muchas veces casi no tienes tiempo ni de comer y, en ocasiones, el propio nivel de estrés que llevas es tal que ni siquiera te entra la comida, aunque tengas un momento para sentarte.
Y la presión es constante. En un festival recaen sobre ti muchas responsabilidades y, en mi caso, todavía más porque no me limito a un solo departamento. Puedo estar coordinando medios, fotógrafos, acreditaciones, horarios, artistas, producción, logística, supervisando que los camerinos y el catering estén correctamente preparados con el equipo de hospitality, además de atender cualquier necesidad de última hora. Y todo tiene que encajar.
Y hay dos cosas que para mí son fundamentales en este trabajo: tener una gran capacidad de improvisación y, sobre todo, mantener la calma. Por mucho que tengas todo perfectamente organizado, en un festival pueden surgir miles de imprevistos que hagan que tengas que cambiar los planes en cuestión de segundos. Desde que un grupo pierda un avión, desaparezca una maleta o un instrumento, se retrase un transporte o surja cualquier problema técnico o de producción.

Y en esos momentos no sirve de nada ponerse nervioso. Tienes que mantener la cabeza fría, buscar soluciones rápidamente y conseguir que el problema afecte lo menos posible al resto de la operativa.
Y luego está la parte más humana, que también requiere mucha psicología. Tienes que saber tratar no solo con el artista, sino también con todo el equipo que viene con él. Hay personas que llegan después de muchas horas de viaje, con muchísima presión encima, y tienes que entender que a veces esa tensión se manifiesta de maneras que no tienen nada que ver contigo. Incluso puedes encontrarte con el típico tour manager que llega ya enfadado y gritándote aunque esté todo perfecto. (Risas).
Ahí tienes que saber mantener la calma, no tomártelo como algo personal, entender qué está pasando y conseguir reconducir la situación. Al final, trabajas con personas y cada una tiene su carácter, sus nervios y sus circunstancias. Tener mano izquierda y saber cuándo hablar, cuándo escuchar y cuándo simplemente dejar que alguien se calme también forma parte de este trabajo.
Además, el hecho de haber trabajado también en producción, como road manager o tour manager, me ayuda muchísimo en esos momentos porque entiendo lo que está ocurriendo en otras áreas y puedo anticiparme a muchos problemas.
Hay jornadas en las que empiezas por la mañana y terminas de madrugada, prácticamente sin parar. Pero también tiene una parte muy adictiva: estás rodeada de música, artistas y gente que comparte tu pasión.
Y cuando termina el festival, ves que todo ha salido bien y que el trabajo de semanas o meses ha funcionado, se te olvida bastante rápido el cansancio.
Aunque al día siguiente necesitas recordar cómo se duerme ocho horas seguidas. (Risas).
Algoderock: Pusiste música en el Roig Arena de Valencia después del concierto de Judas Priest, ¿cómo fue esa experiencia?, he visto vídeos y el recinto es espectacular. Te leí que fue un momento difícil para tí por lo de tu madre. Espero que esté bien.
A.L: Fue una experiencia increíble. Pinchar después de Judas Priest, Airbourne y U.D.O. en un recinto como el Roig Arena fue una auténtica pasada.
Además, para mí era una noche especialmente complicada a nivel personal porque mi madre estaba pasando por un momento delicado, así que fue una mezcla de emociones bastante curiosa. Tenía la cabeza en muchas cosas, pero al mismo tiempo estaba viviendo algo profesionalmente muy especial. Por suerte, mi madre está bien, que es lo importante.
Y del Roig Arena puedo decirlo sin ninguna duda: me parece uno de los mejores, si no el mejor, recinto para eventos y conciertos que tenemos actualmente, no solo en España, sino en Europa. Tuve la oportunidad de conocer a fondo sus instalaciones y me parecieron impresionantes.
Además, después de tantos años trabajando en producción y en la industria musical, cuando visitas un recinto así no puedes evitar fijarte en todo: los espacios, los accesos, la producción, las instalaciones, cómo está pensado para los artistas, para los equipos y para el público… Y realmente me pareció espectacular.
Y hubo otra cosa que me hizo mucha gracia: allí me hicieron sentir como una verdadera estrella. (Risas). Y eso es algo a lo que no estoy acostumbrada, porque normalmente es justo al contrario: soy yo la que está al otro lado cuidando del artista, pendiente de que todo esté bien y de que se sienta cómodo. Así que por una vez me tocó estar en el otro lado y dejar que me cuidaran a mí. Y la verdad es que fue toda una experiencia.

Algoderock: Con todo el trabajo que tienes, ¿te queda tiempo para cocinar?, jeje.
A.L: ¡Mentirosa! (Risas). No me gusta cocinar absolutamente nada. Cocino porque no me queda más remedio. (Risas).
Eso sí, intento llevar una alimentación bastante sana y equilibrada, así que cuando estoy en casa procuro comer bien. Pero cuando no tengo tiempo o directamente me da pereza cocinar, tiro de comida a domicilio sin ningún tipo de complejo. (Risas).
Además, con el ritmo de trabajo que llevo hay épocas en las que prácticamente vivo fuera de casa, así que tampoco tiene mucho sentido intentar mantener una rutina perfecta. Hay que ser práctica.
Así que sí, cocino… pero por supervivencia, no por vocación. (Risas).
Algoderock: ¿Algún proyecto nuevo que tengas en mente y puedas contarnos?
A.L: Más que un proyecto concreto, ahora mismo estoy en una etapa de muchísimo movimiento profesional y con varios frentes abiertos.
Uno de los proyectos que más ilusión me hace es seguir siendo la responsable de prensa de Viña Rock. El año pasado me llamaron con apenas un mes de antelación para hacerme cargo de la prensa del festival y tuve que hacer auténticos milagros. (Risas). Pero creo que el trabajo salió bien y, gracias a eso, este año me he ganado un puesto dentro del proyecto desde mucho antes y estoy trabajando ya de cara a la próxima edición.
Además, para mí tiene un significado especial porque Viña Rock fue precisamente el primer festival en el que empecé a trabajar profesionalmente en la música, allá por 2003, como comentaba al principio de la entrevista. Así que volver ahora, tantos años después, y hacerlo desde la responsabilidad de prensa es algo que me hace especialmente ilusión. Y la verdad es que estoy muy a gusto y muy cómoda trabajando allí.
También adoro trabajar en Rock Fest, donde me encargo de una zona muy especial del festival, la zona VIP. Allí no solo atiendo a artistas y a sus familiares y amigos, sino también a gente que viene de diferentes partes del mundo y quiere disfrutar de una experiencia un poco más especial. Después de tantos años, allí me siento prácticamente como en familia.
Y este año, además, tuve la oportunidad de trabajar en un festival en mi propio pueblo, Sonido Almansa, y fue una experiencia especialmente gratificante. Poder trabajar profesionalmente en tu propia tierra tiene algo diferente y espero que podamos seguir repitiéndolo en próximas ediciones.

Y, por supuesto, sigo haciendo lo que probablemente más ocupa mi año: promociones de bandas emergentes que presentan su primer disco o un nuevo trabajo, giras, presentaciones, festivales y también la promoción en España de giras internacionales cuando las bandas vienen a nuestro país.
Además, continúo trabajando en producción con diferentes promotores. Al final, después de tantos años, sigo haciendo un poco de todo dentro de la industria musical, y creo que precisamente eso es lo que más me gusta: que ningún año, ningún proyecto y ningún día sean exactamente iguales.
Algoderock: Una persona como tú que dirige una agencia de comunicación, ¿qué consejo podrías darnos a una revista como la nuestra que hemos empezado prácticamente de cero después de 3 años en standby?
A.L: Sobre todo, que tengáis paciencia, constancia y personalidad.
Después de un parón de tres años, creo que lo más importante es recuperar poco a poco la confianza y la atención de los lectores y de los profesionales. Eso no se consigue de un día para otro: se consigue estando presentes, publicando con regularidad, haciendo las cosas bien y demostrando que habéis vuelto para quedaros.
También os diría que no intentéis competir con todo el mundo. Encontrad vuestro sitio y vuestra propia personalidad. Pensad qué podéis aportar vosotros que no estén aportando otros medios, qué mirada tenéis y por qué alguien debería entrar en Algoderock en lugar de en otro sitio.
Y cuidad muchísimo las relaciones personales. En esta industria son fundamentales. Después de más de veinte años trabajando en música, muchas de las oportunidades que he tenido han llegado porque alguien conocía mi trabajo y sabía que podía confiar en mí.
Y, sobre todo, disfrutadlo. Si después de tres años habéis decidido volver, será porque todavía tenéis ganas. Aprovecharlas y trabajad con ellas.
No hace falta tener millones de seguidores para hacer un buen trabajo. Hace falta ser útil, ser fiable, tener criterio y tener algo que decir. Y creo que un medio especializado tiene precisamente ese valor: aportar una mirada propia y seguir defendiendo la música que ama.
Y a vosotros, además, os conozco prácticamente desde el principio y sabéis que siempre vais a poder contar conmigo. Yo valoro muchísimo el trabajo que hay detrás de un medio especializado, porque sé perfectamente las horas, la dedicación y el esfuerzo que hay detrás de cada entrevista, cada noticia, cada fotografía y cada contenido. Así que me alegra mucho ver que habéis decidido volver y espero que esta nueva etapa sea muy larga.
Algoderock: Por último muchas gracias por aceptar esta entrevista, se que no eres muy de hacerlas, así que muy agradecido.
A.L: Gracias a vosotros. Es verdad que no soy especialmente de hacer entrevistas porque normalmente estoy mucho más cómoda trabajando al otro lado, haciendo que sean los artistas quienes tengan ese espacio. (Risas).
Pero también está bien, de vez en cuando, parar un momento y contar quién hay detrás de Laballo Comunicación y de todos estos años de trabajo.
Y, sobre todo, gracias a vosotros por seguir apostando por la música y por los medios especializados. Como decía antes, sé perfectamente el trabajo que hay detrás y el esfuerzo que supone mantener vivo un proyecto así.
Me ha encantado poder compartir este rato con vosotros. Y ya sabéis que, para lo que necesitéis, aquí estoy.
¡Nos vemos en los conciertos!
Entrevista: Luis M. Valdivia
Fotos: Ana Laballo
Edición de fotos: Abel García








